Por muchos siglos se aceptó la idea, y aún se acepta tanto por el cristianismo, como por el judaísmo, respecto del Nuevo Testamento como escritura cristiana; que fue escrita por (escritores) cristianos, en el idioma griego, que contiene las enseñanzas de un D-os cristiano con una nueva religión por supuesto llamada Cristianismo y tal como su nombre lo indica prácticamente todo su contenido es nuevo. Es así como tenemos entonces un Nuevo Pacto, una nueva iglesia, nuevos mandamientos, nuevos padres y un nuevo pueblo de D-os, nuevas fiestas, nueva Ley, ahora solo el amor y la gracia ya no más la Ley de la letra según mal interpretan algunos, y así podríamos seguir enumerando enseñanzas erradas que se sostienen como verdaderas. ¿Es entonces el Nuevo Testamento un libro cristiano? de ninguna manera, es un libro judío y dejaremos que sean las mismas escrituras quienes nos saquen de toda duda. Quiero aclarar que este comentario no es ni pretende ser un estudio acabado sobre el tema, sino que simplemente espero sirva de base para el estudiante serio que dejando de lado toda subjetividad quiera introducirse en la objetividad del libro. Comenzaremos por decir que el Nuevo Testamento en si no es un libro nuevo, sino el cumplimiento del Pacto Antiguo (aunque parcial por el momento, porque todavía quedan cosas por cumplir), y es tal así que citaremos las propias palabras del Mashiaj para corroborar lo dicho, en el evangelio de Marcos (Meir) en el cap.1:14-15 dice lo siguiente: “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino de Galilea predicando el evangelio del reino de D-os, 15) El tiempo se ha cumplido, y el reino de D-os se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio” Tomaremos de los dichos del Maestro la palabra “Evangelio” para hacer un análisis de ella. Lo primero que tenemos que establecer es que Yeshua no hablaba ni español ni griego, él hablaba hebreo, por lo tanto es importante conocer cuál es la palabra hebrea que está detrás de la palabra Evangelio y de su concepto. Para muchos el término evangelio está unido al mensaje de las “buenas nuevas” de salvación, y esta noticia vino unida con la venida del Mesías, si bien es cierto que en el sentido llano esto es así, esto no quiere decir que este es el significado pleno de la palabra ya que si consideramos que el concepto de salvación y buenas noticias son nuevas con el Mesías tenemos un problema con lo que nos dice la carta a los Hebreos en el cap.4:2. “Porque también a nosotros se nos ha anunciado las buenas nuevas como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron” Interesante es entender a qué se refieren los términos “nosotros” y “ellos”, creo que está más que claro que nosotros se refiere a los creyentes de la época y que ellos por el contexto, se entiende que fueron la generación que salió de Egipto. Por supuesto que esto tiene aún una explicación mas profunda que no es el caso analizarla ahora. Vemos entonces que si consideramos el concepto de evangelio como cosa nueva no se ajusta a lo que la palabra en cuestión se refiere, en el hebreo la palabra noticia es besorah, de ahí que a los evangelios se les llama besorah toba (buenas noticias), pero creo que Yeshua no esta hablando aquí de buenas noticias sino de algo mucho mas entendible para su audiencia que era judía, Yeshua esta hablando de creer a la tradición que en el hebreo es Mesorah y esto se ajusta mucho mas a la mente hebrea ya que en la tradición (mesorah) estaba la enseñanza de la redención mesiánica. ¿Hizo el Eterno un Nuevo Pacto con los gentiles dejando de lado a su pueblo Israel?, de ninguna manera. Para afirmar lo que decimos citaremos Jr.31:31. “He aquí que vienen días, dice Adonai en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá” Como podemos apreciar la palabra es bien clara al señalar que el nuevo pacto que el Eterno haría seria con la casa de Israel y con la casa de Juda, por ninguna parte se mencionan los gentiles como se enseña, por supuesto cabe destacar que la salvación no es solo para los judíos, sino también para los gentiles, pues así lo dispuso el Santo bendito en el pacto concertado con Abraham Avinu. También podemos ver lo que el rabino Shaul (Apóstol Pablo) nos enseña en Ro.9:4 donde dice que la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la Tora, el culto, las promesas, los patriarcas y hasta el Mesías son de Israel. Sobre el trato con los gentiles lo trataremos en un comentario aparte ya que requiere un análisis más profundo. ¿Tiene el Eterno una nueva iglesia? La respuesta es no. El Eterno no tiene dos pueblos, ni dos iglesias, ni dos esposas, pongamos atención en lo que nos dice el Pacto Renovado (Nuevo Testamento) en el libro de los Hechos. “Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo” (Hch.2:5) “Partos, medos, elamitas, y los que habitaban en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia 10) en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África mas allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos” (Hch.2:9-10) El capitulo comienza diciéndonos: “Cuando llegó el día de Pentecostés”… ¿Qué es esto de Pentecostés? ¿Es alguna fiesta nueva? No, de ninguna manera, sino la fiesta solemne de Shavuot llamada también la Fiesta de las semanas establecida por el Eterno en Lv.23: 15-16. Ahora, el hecho que hubiese judíos de todas partes en ese momento en Jerusalén, es porque esta fiesta forma parte de las tres fiestas principales con peregrinación ordenadas por el Eterno mismo (Dt.16: 16-17) ahora bien, si ponemos atención al texto, estos fueron los que escucharon el mensaje de Pedro (Kefas) citándoles las escrituras que para ellos eran conocidas y hablándoles de la promesa que no es otra cosa que la redención mesiánica, y tenemos como resultado tres mil judíos creyentes en Yeshua. Luego, en el cap. 4:4 tenemos cinco mil nuevos creyentes en Yeshua y todos judíos, y como podemos ver tenemos una congregación (kehilah) emergente de ocho mil judíos creyentes en Yeshua que vieron en él, el cumplimiento de las escrituras. Ahora bien si vamos al cap.15 del mismo libro veremos que la discusión no pequeña que tienen en el concilio en Jerusalén los shaliaj (Apóstoles) es “qué hacemos con los gentiles que están llegando al movimiento mesiánico”, y no al revés, de manera que las propias escrituras establecen que el movimiento mesiánico comenzó con judíos y no con gentiles como siempre se enseñó. Por supuesto que tenemos muchos mas argumentos para comprobar nuestra afirmación sobre el mal llamado Nuevo Testamento que por el momento no es nuestra intención comentar en este articulo, pero si afirmar que es un libro que por su estilo literario (rabínico), escritura, escritores, destinatarios, es un libro judío, que para entenderlo debe leerse bajo la óptica hebrea y no romana. Vaya un simple ejemplo al respecto, los evangelios están escritos siguiendo las reglas principales de la interpretación (pardes) de las escrituras, Marcos el primer evangelio que se escribió, está en sentido Peshat y es el más corto para que fuera fácil memorizarlo, Lucas en sentido Remez lo que requiere una segunda lectura del texto (para expresarlo en una forma sencilla), Mateo en sentido Derash que requiere no solo de una segunda lectura del texto sino también de un conocimiento de otras herramientas de estudios tales como libros de historia, cronología de los tiempos bíblicos etc. y por último Juan que está en sentido Sod (misterio) que es la interpretación más profunda de las escrituras. Quisiera terminar este artículo con la siguiente frase que está en la Carta a los hebreos: “Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros si desecháramos al que amonesta desde los cielos 26) La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. 27) Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.” Este es el tiempo que estamos viviendo, en que el Santo, Bendito sea él, está haciendo temblar todas las cosas y solo quede en pie lo establecido por Él en su palabra Santa y bendita, y todo lo que ha sido establecido por los hombres como norma, caiga, y ruede por tierra.
Isaías 62:1-5 (La Biblia Reina-Valera)
1 POR amor de Sión no callaré, y por amor de Jerusalem no he de parar, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salud se encienda como una antorcha. 2 Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará. 3 Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo. 4 Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Asolamiento; sino que serás llamada Hephzibah, y tu tierra, Beulah; porque el amor de Jehová será en ti, y tu tierra será casada. 5 Pues como el mancebo se casa con la virgen, se casarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo.
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